Hay cuestiones centrales en nuestras vidas y una de ellas es que
tenemos la capacidad de decidir y elegir. Somos inteligentes y capaces de
alejarnos cuando es momento de hacerlo y ello no siempre es una despedida ni un
adiós, sino que a veces significa la capacidad de renacer y encontrarnos a
nosotros mismos ampliando la conciencia cotidiana de la rutina para adentrarnos
en aquello que nuestro corazón y la razón dictan.
Al romper con lo viejo tal vez estamos muriendo un poco, pero es el
ciclo vital el que nos marca el derrotero de morir y renacer, renacer y crecer,
crecer y madurar…
Al romper con lo viejo estamos renaciendo a nuevos horizontes,
siempre inexplorados y seguramente con aires nuevos de vitalidad,