El otoño también tiene su sabiduría


¿Alguna vez te detuviste a observar cómo la naturaleza descansa en otoño?

Los árboles pierden sus hojas, la tierra se recoge sobre sí misma, los días se acortan... y, sin embargo, nada de eso es un ocaso, es simplemente una pausa necesaria y por eso las llamamos estaciones: Todo esto es una preparación silenciosa para lo que viene y es bueno darle la bienvenida con alegría y meditar acerca de lo que vamos a enfrentar hoy día y en adelante.

Porque nosotros también somos naturaleza, y a veces, como ella, necesitamos hacer una pausa.

Vivimos en un mundo que nos pide estar siempre activos, siempre produciendo, siempre avanzando. Pero hay momentos — como este otoño que nos envuelve — en que la vida nos invita a detenernos, a mirar hacia adentro, a escuchar esa voz interior que pocas veces tiene silencio suficiente para hacerse oír.

¿Será que el clima no viene a paralizarnos sino a animarnos? Quizás este otoño que sientes afuera sea el mismo que sientes adentro. Y si es así, no te preocupes. Eso también es parte del camino. Los grandes crecimientos no siempre se ven en la superficie. A veces ocurren en la oscuridad, en el silencio, en ese espacio quieto donde nadie más puede entrar.

Aprovecha este tiempo de otoño interior para revisarte. Para preguntarte qué semillas querés plantar en tu jardín interior, para agradecer lo que fuiste y soñar lo que estás por ser.

Porque, así como el árbol no duda de que volverán las hojas, tú tampoco deberías dudar de que tu momento de florecer llegará.

Todos sabemos que el otoño no es el final de nada. Es el comienzo de todo lo que todavía está por venir.

Y si conoces Mendoza, sabes perfectamente que es la estación más bella, con sus dorados, sus calles alfombradas de hojas y ese sabor a mermelada y mate que anima a la introspección, a sentarnos en la ventana y meditar, hacer planes y disfrutar, porque… “El otoño también tiene su sabiduría”

¡Que tengas un lindo día!